viernes, 3 de julio de 2015

El PP versus Cuba

La insignificancia, la abulia, y la falta de talla política del presidente Rajoy junto con su vasallaje al temido Aznar le incapacita plenamente para dirigir lo que malgré lui es un estado importante en el marco de la OCDE.
Esta primavera, el presidente Obama decidió acabar con el absurdo arrinconamiento de Cuba, un estado situado a  150 kilómetros de EE.UU, y procedió a reanudar las relaciones diplomáticas con la isla.

Nada más enterarse el presidente francés Hollande salió disparado a abrazar a Raúl Castro, a quien seguro hablaría a través de un intérprete.  Sin embargo el enclaustrado presidente del Gobierno español, que no se atreve ni a hablar en directo a sus propios partidarios, se quedó amagado en su madriguera, de la que aparentemente solo lo sacarán los electores el próximo Noviembre.
 
Con la cobardía política que le caracteriza, Rajoy, en Noviembre pasado, envió a La Habana al ministro García-Margallo, ¿a qué? a hacer el ridículo. A pesar de todas las presiones y de que el canciller español hubiera reservado la audiencia en su agenda, el líder cubano se negó a recibirlo, entrevista que sin embargo concedió cuatro meses más tarde a José Luis Rodríguez Zapatero y a quien fuera su ministro de Exteriores, Miguel Á






ngel Moratinos;  una visita que ocasionó una rabieta a nuestro actual canciller, ¡vaya, un ataque de celos!. Según dijo el ministro José Manuel García-Margallo, “se trata de un «acto de deslealtad» y «un ejemplo de inoportunidad».
¡Que risa!

¿Por qué Rajoy se queda en su agujero? Pues lo más probable es que su mentor, el cretino de las Azores no le permita viajar, como no permitió en su día al Rey Juan Carlos ir a ver su primo Hassan II a Marruecos, ni tampoco visitar  Cuba.

Es curioso lo poco que sabemos sobre lo que tenía dentro del cráneo el sátrapa Franco, probablemente no había gran cosa salvo bajos instintos, pero llama la intención que a pesar de su anticomunismo visceral sintiera una aparente simpatía o condescendencia hacia Fidel Castro.  Nunca llegó a romper las relaciones diplomáticas con Cuba a pesar de las presiones de los EE. UU. y a que su embajador en La Habana, el marqués Juan Pablo de Lojendio, creó un incidente diplomático al irrumpir inopinadamente en los estudios de televisión donde se celebraba una reunión en la que participaba el líder político cubano.  
Las relaciones diplomáticas estuvieron congeladas durante diez años, pero no hubo ruptura.
Fraga hizo una visita oficial a Cuba en 1991 y Fidel Castro fue su anfitrión. Al año siguiente, Fidel devolvió la visita y estuvo alojado en Galicia, donde Fraga, a la sazón presidente de la Xunta, le homenajeó fraternalmente. 
¿Por qué no va este otro gallego a Cuba? Bueno, aparte de la presunta prohibición de Aznar, está claro que las relaciones Castros- PP no son nada cordiales.
En 1998, el chulín Aznar le espetó a Fidel “Mueve ficha”, Castró comentó posteriormente que «hubo un caballerito que como en un tablero de ajedrez me dijo que si Cuba movía fichas, ellos movían fichas y yo le dije que el destino de un país no se juega en un tablero de ajedrez»
Más tarde se refirió a Aznar en Granma como ese “caballerito del bigotito tipo Führer”.
Aquellos incidentes frustraron la visita del rey Juan Carlos a la inauguración del Centro Cultural Español en La Habana.

El último suceso, esta vez más serio ya que hubo víctimas mortales, sucedió el 22 de julio de 2012 cuando el Secretario General de Nuevas Generaciones del Partido Popular de Madrid fue detenido en Cuba tras un accidente de tráfico en el que murieron Oswaldo Payá (un conocido activista opuesto al gobierno cubano) y Harold Cepero. Ángel Carromero (el conductor) y el dirigente de la Juventud Cristiano Demócrata de Suecia, Aron Modig, solo resultaron heridos.
El conductor homicida tenía suspendido su permiso de conducir en España por acumulación de faltas de tráfico.
El 15 de octubre el Tribunal Provincial de Bayamo dictó la condena de cuatro años de prisión. Carromero no recurrió la sentencia quizá para no interferir en las negociaciones diplomáticas entre Cuba y España con el fin de su repatriación.

El asunto siguió irritando a los cubanos por las declaraciones incendiarias de Esperanza Aguirre y, posteriormente del propio Carromero a la prensa norteamericana insinuando un complot. La expresidenta de la Comunidad de Madrid actúo con su habitual facundia, demagogia, cinismo e irresponsabilidad política. Quizá se sintió solidaria con ese delincuente por haber cometido ella, presuntamente,  un delito similar en las calles de Madrid, bien que esta vez sin víctimas.
A finales de febrero de 2014, la Audiencia Nacional dio por bueno y válido el juicio celebrado en Cuba contra Carromero, donde fue condenado por homicidio imprudente.
Carromero estuvo un tiempito en la cárcel de Segovia, donde iba a verlo la Aguirre clamando por un indulto, y pronto lo soltaron y se lo endilgaron a Ana Botella como “asesor” en el Ayuntamiento de Madrid. Imaginamos que no en el Área de Tráfico.

El turismo es la principal industria española: crea el 12% del empleo, contribuye al 10.9% del PIB, genera el 12% del empleo y recibe alrededor de 65 millones de turistas, siendo el tercer país más visitado. Se sitúa por delante de la industria automovilística (10%) PIB,  con la gran diferencia de que es una industria autóctona mientras que las marcas de los automóviles son extranjeras. 

Madrid ha sido esta primavera sede de  la Cumbre Mundial del Turismo, lo que muestra la importancia española en ese sector, por algo España ha sido la pionera en establecerse en la isla superando las dificultades de la ley Helms-Burton que bloqueaba el comercio con Cuba.
Llama la atención que ese sector comercial tan importante no inste a Rajoy a perder sus miedos e ir a Cuba, o, al menos, dejar que vaya el Rey o su padre; bien, que esos antecedentes no puede parecer tan extraño que Rajoy no se atreva siquiera a pedir un visado para Cuba –parece que ya estuvo allá alguna vez de incógnito, vaya usted a saber a qué-.
En cualquier caso, la actuación política de Rajoy siempre tendrá su coartada. Basta con ver a sus vigilantes: Aznar, Aguirre, etc. y a sus asesores próximos: Floriano, Arenas, Cospedal… o a su sociólogo de guardia, Arriola, el que le manuscribe una nota a Bárcenas para que le pague “tanto” en blanco con IVA y “tanto” en negro (sin IVA).

Julio G. Mardomingo


jueves, 2 de julio de 2015

“Zampasobres contrataka”

 “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo.
 Puedes engañar a algunos todo el tiempo,
pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.
(Benjamín Franklin.)

Parece que le ha dolido a esa nulidad política, no ya perder dos millones y medio de votos, sino tener que aguantar las críticas de sus compinches, de los que han visto cortado el grifo del maná, de los que han tenido que desalojar el agujero por el que sacaban la mano para esquilmar el erario público. Notorias son las recientes recriminaciones de Aznar a Rajoy que nos recuerdan  las del payaso listo al payaso tonto en el circo. Incluso aparecía en la prensa de ayer (1/6/2015) un informe demoledor de su think tank FAES sobre el reciente aumento de la desigualdad en España.
Es ese homme d’état, el tonto, quien espetó al líder de la oposición: "No vuelva usted aquí, ha sido patético", como si el Parlamento fuera su casa: en realidad piensan que lo es, su coyunda con los curas les hace pensar que sus cargos son de derecho divino.  Ahora le acusa a Sánchez de ser extremista y de izquierda radical”; y en el estilo chulesco de aquel falangista que le nombró a dedo le dice: “que no se le puede tomar en serio” como si alguien pudiera tomar en serio los embustes de ese majadero.

¿Igualdad de oportunidades?
 
La igualdad de oportunidades es solo uno de los cantos de sirena con los que el capitalismo ha venido tratando  de insuflar esperanza en la existencia de los menos favorecidos: la mayoría. Ni siquiera es cierto que todos los humanos nazcan iguales: desnudos sí, faltaría más, pero unos nacen en clínicas de lujo y otros debajo de una higuera, donde se les corta el cordón con una piedra.

Esa igualdad es una utopía que solo aparece como real  en los primeros tiempos de las revoluciones. Los privilegios son acumulativos y heredables. Lo sabe muy bien la derecha de este país que siempre utilizó la política como una coartada para enriquecerse  a costa del resto de los ciudadanos y perpetuar, así, su dominación a través de sus descendientes. Lo saben bien todos esos "grandes de España" que desde el siglo XVI se apoderaron de  las tierras más fértiles del país. 
En la triste historia de este país, el nuestro malgré nous, todos los que robaron en el franquismo han proseguido su latrocinio a lo largo de 20 años; gente que entendió lo del “atado y bien atado” como “santa Rita, Rita, lo que robamos no nos lo quitan”. Esa banda que  bajo la apariencia de un partido político solo trata de apandar todo el dinero público posible que les servirá a ellos y a sus descendientes para eternizar su dominación sobre los que viven de su trabajo, eso cuando los últimos consiguen un empleo.
Es la corrupción generalizada de esos fulanos que ya partieron con gran ventaja en la línea de salida de la Transición y que han seguido amarrando las posiciones más ventajosas.
¿Puede alguien creer que todos esos apellidos tan conocidos sean los de la gente más “inteligente” del país? Todos esos individuos que “aprueban brillantemente”  las oposiciones a fiscal, juez, notario, registrador de la propiedad, etc. para desde ahí ocupar cargos bien remunerados o bien dedicarse a la política “para forrarse” como diría uno de aquellos gángsters de Valencia, la comunidad donde no han dejado euro sobre euro.
 Una de las muestras más notorias de la derecha española en su afán de mantener el control político y social es su dominio del  Poder Judicial, una institución caracterizada por su conservadurismo. El asunto empieza con los “preparadores”, jueces jubilados que hacen la primera criba de los candidatos a la judicatura de acuerdo con sus indicios ideológicos, y luego viene el tribunal, que juzga según el mayor subjetivismo, sin ninguna pauta clara, y que naturalmente reconoce los apellidos en cuando los lee…¡hoy por ti, mañana por mí!
El ideal de esa gente sería que solo los suyos pudieran acceder a la enseñanza superior, de ahí las medidas de ese repelente ministro de Educación recortando la Enseñanza pública y sustituyéndola por costosos masters.  Si pudieran intentarían algo como lo que pretendían los nazis en los territorios sometidos del este europeo: que los niños más pobres solo conocieran las cuatro reglas y llegaran hasta poder firmar (sorry, Godwin).

¿Movilidad social?


Nada más falso que el “sueño americano”, un mito mantenido a base de casuística, y que sobre todo a partir de la globalización ha perdido toda credibilidad: los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más desesperados en su pobreza.
No hay nada en esa falacia que la relacione con el crecimiento económíco: los impuestos que dejan de pagar los ricos son un inmenso capital improductivo que solo sirve para que aumenten su riqueza personal y aseguren la holganza y la dominación a sus tataranietos. Una falsedad demostrada en los informes de la OCDE, que estima que la creciente desigualdad ha reducido la riqueza general en casi cinco puntos en los últimos 20 años.

¿Cuánta miseria y cuánta desesperación ha causado el neoliberalismo del actorzuelo Reagan y la maléfica Thatcher?
La teoría económica del  primero basada en el efecto trickle-down, es tan vieja como la Biblia (el efecto Mateo), y puede tener su gracia en la Sociología de la moda: los caros diseños de la alta costura acaban copiados y vendidos en las tiendas Walmart a las clases más bajas.
Pero solo es la ilusoria  teoría que Galbraith bautizó como del “caballo y el gorrión”: Un caballo bien alimentado dejará en los caminos boñigas con suficientes granos de avena sin digerir como para que se alimenten los gorriones.
Un político socialdemócrata neozelandés lo definió como “los ricos meando sobre los pobres”, otra escatología que ya tuvo su realidad en el Imperio romano, en el que los esclavos bebían los orines de los invitados a los banquetes para poder degustar el sabor de las amanitas cesáreas. 

No menos cínica y perniciosa fue la aplicación de esas teorías en el Reino Unido por la señora Thatcher. Esa mujer, nacida en el seno de una clase media baja -sus padres eran tenderos- descubrió repentinamente que las sociedades no existían, que solo había individuos, lo que no le impidió enunciar el concepto de la sociedad de los dos tercios:
   Una sociedad en la que el primer tercio nada en la opulencia, y sus miembros no tendrán que preocuparse jamás por su bienestar, ni ellos ni sus descendientes a lo largo de los siglos,
   Los ciudadanos del  segundo tercio: funcionarios, profesionales, cuadros, comerciantes, etc.  solían considerarse seguros en su posición social, sin  temor a caer en la indigencia. Sin embargo, la larga crisis actual ha acelerado la pérdida de renta y seguridad de gran parte de ese sector, al que el Banco Mundial considera ya como “clases vulnerables”

   El último tercio representa la inseguridad, el sufrimiento y el crujir de dientes. Volviendo a los ejemplos escatológicos, sus miembros están sumergidos en la mierda, y como los condenados del canto XVIII de la Divina Comedia no saldrán nunca de ella.  Ni ellos ni sus hijos, que nacen con un gran handicap que les imposibilita el ascenso social. Las clases sociales no son esos espacios intercambiables que definía así el economista conservador Joseph Schumpeter “Son como los hoteles o los autobuses, que siempre están llenos, pero de gentes dlstintas”. No, se trata de  estamentos estancos. Gente que sabedora de su fatalidad ni siquiera se acerca a las urnas en días de elecciones.


Puede que esos beneficios libres de impuestos de los que se benefician los poderosos les sirvan para comprarse un  yate mayor. En el caso de que sean las compañías quienes los ahorran les servirán para aprovechar el progreso tecnológico reinvirtiéndolo en nueva tecnología,  lo que redunda en la sustitución de trabajadores o, en el caso mejor, en la descualificación de estos, que quedan sumergidos en el sector servicios como camareros, conductores o reponedores de supermercados.                                                                                        (Quede tranquilo Arias Cañete, que ya vuelve a haber camareros como los de antes. Ahora puede que le sirva el cafelito un doctor ingeniero o un arquitecto).
Datos recientes de  la escuela de negocios Eada y la consultora ICSA sirven para constatar la creciente disolución de la clase media. "Estamos ante una clara tendencia a la polarización: la subida de los directivos choca con la caída del resto, dos segmentos en los que los sueldos se equiparan por la parte baja, donde la tendencia es a la homogeneización; mientras los que más ganan, ganan cada vez más y además rompe la tendencia de estar por debajo del aumento del IPC" señala el informe.

En cualquier país de la OCDE el salario mínimo es insuficiente para cubrir las necesidades elementales, para salir de la pobreza.
Y que decir de nuestro país, donde las leyes laborales impuestas por esa “calamidad” de gobernante intenta disimular la caída del empleo bajo su mandato manipulando las cifras: un licenciado en cualquier disciplina  firma un contrato de tres horas para servir una cena en un restaurante y es un parado menos para ese bribón –luego le hacen quedarse a lavar los platos por el mismo precio y si no acepta no lo llaman más-.  A pesar de todos esos contratos por horas, la tasa de paro es histórica según la EPA; y a mayo de 2015 la población por debajo del umbral de pobreza era del 22% (más de diez millones de personas; una cifra que se eleva al 45% en el caso de los parados) (Fuente: Eurostat e INE).                                                                                                                El riesgo de exclusión social (que incluye la baja intensidad laboral y la carencia material) afectaba ya al 29%.  
El 25% de los nuevos contratos (los que rebajan las cifras de paro de esos trileros) dura menos de una semana , el incremento de los contratos de siete días o menos han crecido un 48% para los de jornada completa, el salto ha sido del 123% para los de empleos por horas. Todo ello hace que los afectados vivan en un régimen de provisionalidad sin días libres ni bajas y a la espera de un WhatsApp. Un trabajador multifacético gallego, relataba  en El País (21/6/2015)  que había tenido 130 contratos en dos años

   Antes de la entrada del SPD en el Gobierno alemán, los minijobs (contratos de 20 horas semanales) sirvieron para rebajar las cifras del paro. Los minitrabajadores ganaban cinco euros por hora. Una de las condiciones de los socialdemócratas para entrar en el Gobierno de Merkel fue el establecimiento del salario mínimo en 8.50 euros por hora, aumento que según los agoreros recortaría en un millón los empleos, pero que por el contrario sirvió para crear 275.000 nuevos puestos de trabajo en un año.
Recordemos que en  España el salario mínimo es de 3.91 euros.
Aviso a navegantes: la socialdemocracia será la misma mierda que el PP, según dicen algunos neoanguitistas, pero miren las cifras del párrafo anterior: la subida del SMI en Alemania fue del 70%.

Julio G. Mardomingo








domingo, 21 de junio de 2015

El estado de la nación....catalana

Farmacia de Pozuelo de Alarcón (Madrid):  Una pareja de media edad pide un compuesto de magnesio. La farmacéutica no lo tiene, pero puede ofrecerle otro similar. El caballero declina la oferta aduciendo que seguro que será catalán. La empleada se lo muestra, y el señor dice: “ve usted: Barcelona. No lo quiero”.
Resultado de imagen de no se vende cava catalan
Mesón del centro de Madrid. Final de la Copa de Europa: Una señora colombiana aplaude emocionada los goles del Barça. La gente la mira con enojo, y alguien le pregunta: “¿Y tú, por qué aplaudes a esos?  La señora, sorprendida, responde  “porque son los de España”.

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El pasado 15 de Junio se celebró en un teatro de Barcelona, en la sala BARTS, una entrevista, diálogo, conferencia, o mejor digamos un duelo dialéctico entre el presidente de la Generalitat catalana y el conocido periodista Iñaki Gabilondo.
La charla, titulada ”el estado de la nación”, se desarrolló en español, según se dijo para llegar directamente a una mayor audiencia. Bien que en otro momento el presidente, al tratar la inmersión lingüística, aseguró que los catalanes no son tan ”tontos” como para ignorar la proyección universal del castellano. A pesar de la seriedad e importancia del tema, el diálogo fue distendido e, incluso, hubo brotes de humor, como cuando Gabilondo dijo a Mas que era una pena que no pudiera hablar en inglés con Madrid.
 Enfrentados, cada uno en un alto taburete, hablaron durante hora y cuarto del momento político en Cataluña.                                                                               Bien vestidos (quizás por Gonzalo Comella, el uno, y por Adolfo Domínguez, el otro), bienhablados y bien educados los dos.
Abrió el debate Gabilondo y se lanzó directamente al asunto más candente: la “hoja de ruta” de Mas. La expuso con precisión y el Presidente le respondió con ironía que ya quisiera él que en Madrid la conocieran tan bien.
A las preguntas del periodista sobre cómo se había podido llegar a la actual situación  de conflicto, el Presidente respondía con los argumentos que sacaba de su cahier de doléances. En algún caso se refirió a agravios históricos, pero la mayor parte del tiempo habló de la intransigencia del Estado español ante las reivindicaciones catalanas más recientes, sobre todo sobre el ninguneo de las manifestaciones ciudadanas en Cataluña (las algarabías) y la denegación del referendum.

Las conclusiones de la charla encierran un cierto fatalismo. Parece que se acabó la conllevancia orteguiana. El Presidente llegó a parafrasear al dramaturgo y poeta alemán del XIX, Friedrich Hebbel, al decir que “A veces el Estado es pura herida”, refiriéndose con pocas dudas a que el Estado español es pura herida, y como se deduce de Hebbel, curarlo es matarlo. Defendió, también, que Catalunya tiene planteamientos del siglo XXI mientras que los de España son del siglo XIX.

Tras la final de la copa de fútbol algún periodista había comparado la sonrisa esbozada por Mas con la de la Gioconda:
¿Sonreía el President por la cobarde ausencia de Rajoy, que dejó al nuevo rey al descubierto?
¿Sonreía acaso  pensando si el ministro Wert habría ido a catalanizar a los hinchas vascos y catalanes?
O quizá, pensaba históricamente en ¿por qué, tras cinco siglos de historia, el Estado castellano no había sido capaz de aglutinar a las naciones encerradas en un espacio peninsular, y separadas de Europa por una abrupta cordillera?
Nada de eso. Cuando Gabilondo le mencionó el “quebranto emocional” que supuso para muchos españoles la pitada al himno nacional, y si no le parecía una falta de respeto, Mas no se escondió ante un tema tan candente, sino que respondió que aunque sabía que iba a crear polémica, sentía el mismo respeto por el himno español que por cualquier otro, y añadió que no le emocionaba. Que le divertía que tras los ímprobos esfuerzos de los políticos de Madrid para evitar la pitada, solo habían conseguido que superara todas las de años anteriores.
Entre las propuestas más disparatadas antes del partido estuvo la de la marquesa del tamayazo , que proponía suspenderlo si se pitaba la Marcha Real. ¿Se imaginan lo que hubiera podido suceder en un estadio abarrotado, y con miles de seguidores en Montjuïc? Amén de otros 50.000 en Bilbao, en San Mamés? El cachondeo en el resto del mundo hubiera sido monumental.                                                                           Más lanzó también un velado aviso a navegantes: la mayoría de los espectadores era vasca.
El Presidente no rehuyó ninguno de los temas polémicos del periodista. Habló del escándalo Puyol y habló de convergencias y desavenencias, no ya con su hasta entonces socio de partido (dijo que ahora se había quedado con la mitad de Unió), sino con los movimientos sociales.
Dos días después, ya en catalán, tuvo otra charla en un teatro del Raval con el  diputado de la CUP David Fernández, que acabó en un abrazo.

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero lo cierto es que solo resultan odiosas a los resultan perjudicados en ellas.                                                                       ¿Acaso no es notable la diferencia entre un periodista incisivo, civilizado, conocedor del asunto a tratar, frente a la caterva de energúmenos enchufados por el Gobierno en las televisiones públicas y privadas, o en los periódicos subvencionados por el mismo?                                                                                                                     ¿O qué decir de un político que se expone a las preguntas más críticas del periodista comparado con un Presidente del Gobierno de la Nación que se esconde detrás de una pantalla de plasma, no ya ante un periodista sino incluso ante los miembros de su partido, y que  no tolera una rueda de prensa?                                                               Resulta obvio, ¿qué podría  responder a:
Por qué mandó usted mensajes de “Luis, sé fuerte” a la cárcel donde estaba el presunto multidelincuente? ¿Para evitar que cantara?                  O a:
¿Los millones de Suiza son de Bárcenas o son del PP?                           




Más seguro está, sin duda , el  zampasobres tras una pantalla de plasma.

Juilo G. Mardomingo

lunes, 15 de junio de 2015

Las redes los ponen, las redes los quitan


Los “chistes” que el edil Zapata copiara y publicara en su dia  en las redes no eran precisamente un refuerzo para su curriculum como responsable de Cultura en un ayuntamiento como el de Madrid, ni siquiera para el de Lepe.
El primero, el de los judíos, es más viejo que la Tana, pero no por ello menos políticamente incorrecto a pesar de los años transcurridos desde la Shoah
El otro, el de la pobre víctima de ETA, es absolutamente inadmisible por doble partida: la víctima de ETA y las víctimas de aquellos desalmados de Alcasser.
En el primero puede concederse cierto ingenio; en el segundo, solo sarcasmo y mala hostia.

La reacción de Manuel Carmena: la adecuada para quien ha tenido que juzgar a tanta gente en su otra vida laboral. No decidir a bote pronto, pero no dejar las cosas a “lo Rajoy”.

En Podemos, Iglesias defiende a su grupo sin estridencias.
Monedero reacciona a la antigua usanza, con el “tú más”:

“Los del Tamayazo, como siempre, siguen enredando. No le hagamos el juego a los del Tamayazo. Van a intentar desestabilizar como sea. Los que no condenan el franquismo”,
Sí claro.  

Errejón, más en la línea de Iglesias, aunque más victimista, dice:
:
“Las posiciones conquistadas por el cambio, y las personas que las desempeñan, van a sufrir el asedio y acoso de las fuerzas del orden viejo”

Pues sí. Alguien ha criticado que la oposición ni siquiera haya esperado los cien días de cortesía para lanzarse al ataque. Pero ¿acaso esperaban otra cosa de la señora marquesa consorte?  De esa presidenta de Comunidad que albergó en su seno protector a una pandilla de ladrones que abarrotan los juzgados y las cárceles. ¡Pero si ya había empezado a lanzar sus venenos antes de que se constituyera el Ayuntamiento!

Parece la primera prueba de fuego a la que se enfrentan los recién llegados a la política, y ya podían adivinar que no iba a ser un lecho de rosas.

En cuanto a los desafortunados “chistes”, digamos: primero, que los derechos de autor no son del edil Zapata –al menos el de la Shoah, por lo que yo sé-.; segundo: que su twiteo debió suceder hace al menos cuatro años –los que llevan saqueando al país la banda que gobierna ahora-, y entonces este edil no tenía ninguna responsabilidad política..      
  
La derecha está enrabietada. Ha sufrido una herida tremenda  en su feudo más codiciado: Madrid ha venido siendo desde antaño la capital política del Estado; quizá por eso el general felón y genocida esperó hasta el final para dar el golpe de gracia a la República  legal.  

En política internacional comparada,  cualquier cargo electo de la Europa más civilizada hubiera dimitido en cuanto hubiera leído una noticia así en un periódico serio, pero en este país no dimite ni dios: no dimite un presidente beneficiario del binomio sobresueldos-sobrecostes, estos últimos  de las constructoras favorecidas por los contratos públicos y que naturalmente pagamos todos;



un tipo que envía mensajes de ánimo a uno de los mayores presuntos ladrones de los últimos tiempos, ¡y se los envía directamente a la cárcel! ¿Para qué? Para que no “cante”, suponemos.
Si no dimite ese perillán ¿por qué va a dimitir alguien que publicó un par de chascarrillos hace casi un lustro?

Quizá se trate más de un problema de ética o de estética, pero, qué va a hablar esa panda de soeces, farsantes, insultadores y ladrones del PP que rebañan los fondos públicos en las televisiones públicas vomitando a buen precio sus patrañas y calumnias?


Julio G. Mardomingo     

sábado, 6 de junio de 2015

¡TODO POR LA PATRIA!

:


Twitter ha extendido con profusión un viejo comentario del canciller alemán Otto von Bismarck sobre España:

"Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido."

Se refería, naturalmente, el forjador de la unificación alemana a la incapacidad tradicional de nuestros  monarcas y líderes políticos. ¡Cómo re reiría ese viejo zorro si nos viera ahora! Porque, ¿puede alguien concebir que un país relativamente importante, malgré lui, no se haya constituido aún en un Estado moderno tras veinte siglos de existencia en un cerrado entorno peninsular?, un país  rodeado de las dos masas marinas más importantes en sus dos milenios de historia. ¿Qué ha sucedido –en realidad que ha faltado- para que el imperio donde no se ponía el sol vaya camino de volver a ser la Castilla del siglo XIV. ¿O para que el principal problema actual sea –y mira si la crisis y la corrupción no lo son- la creciente desafección y ánimo secesionista de los territorios vascos y los del antiguo Reino de Aragón.

Al visitar los Estados Unidos llama la atención la profusión de la bandera de barras y estrellas. Son legión los jardines y los edificios en los que ondea una bandera americana, la de una Unión de Estados, esa insignia a la que a partir de los trece espacios fundacionales se fueron agregando voluntariamente otros territorios autónomos: Texas, Oklahoma, Alaska,  Hawai, etc., sumando simplemente una estrella más a esa insignia hasta llegar a las cincuenta actuales. Es un símbolo que nadie allá discute, al igual que cualquier ciudadano preguntado por su nacionalidad, sea de la étnia o país de origen que sea, no duda en responder: “American”. Distinto, si viajamos por el mundo y oímos hablar castellano: “¡Hombre, españoles!”, “ Hmm…Catalanes”.

No hablemos ya de Francia, un país unido territorialmente como una piña desde los tiempos de Philippe le Bel, cuyo hermoso y vehemente himno es respetado por la mayoría de los franceses, lo sean Ius soli o Ius sanguinis. O de Alemania, unificada en 1870 y reunificada en 1990 tras el drama de la IIGM. Son países dotados de una gran solidaridad unitaria, con un proyecto común originario. Recordemos que en las dos primeras décadas del siglo XVIII, Escocia se unió Inglaterra para formar el Reino Unido, mientras que Cataluña se agregaba a Castilla por “Derecho de conquista”. Y es ejemplar el reciente referéndum escocés  que todos los brits respetaron.


Llama la atención de franceses y anglosajones el escaso patriotismo de los españoles. Aquí las banderas aparecen solo en los campeonatos de fútbol, en las verbenas y en las puertas de los toriles; de ahí que algunos políticos patrioteros se las inventen, como Aznar, con la desmesurada banderola de la Plaza de Colón de Madrid, u otros alcaldes peperos para tratar de asimilar su partido a la patria.
¿Por qué estas diferencias entre estados tan próximos?
Pues, porque cuando esos países fortalecían su unión, en España, mediado el siglo XVII, otro Felipe IV, también guaperas y sex addict–se le atribuían al menos 46 hijos- jugaba a cara o cruz si libraba al Imperio de Cataluña o de Portugal… ¡perdieron los catalanes!

En cuanto al patrioterismo militar, todo es bien sabido. El Ejército español solo ha acumulado derrotas desde el declive de los tercios de Flandes a mitad del XVII. Un Ejército golpista apuntando sus armas contra su propio pueblo…¡y disparándolas contra él sin venir a cuento!
Un Ejército, que junto a la Iglesia Católica, ha venido dictando  la política de este deshilvanado país, si bien aquel un tanto menguado desde su otanización, cosa que no ha ocurrido con los curas, cada vez más crecidos por su comunión interesada con  los sectores políticos más reaccionarios, y que día a día se apoderan de todo lo que encuentran sobre la superficie de la península.[1]
¿Cómo pedir patriotismo a unos ciudadanos que sufrieron el escarnio de aquel Ejército panchovillesco a la vez que coartador de libertades, cruel, arbitrario, escarnecedor, plagado de tipos vagos, inútiles y profundamente idiotizados –Un ejército que tuvo que absorber a toda la tropa franquista, que ante las condiciones de miseria a las que la rebelión condujo al país no hubieran tenido dónde caerse muertos-, todo ello bajo  una corrupción mezquina, dado que entonces no había gran cosa que robar, salvo la comida o los pertrechos de los conscriptos.
Unos soldados que más parecían esclavos al servicio no solo de los oficiales sino de cualquier “chusquero”. Más que” servicio militar” ejercían como “servicio doméstico” en las casas de sus superiores, o bien trabajaban como mano de obra no remunerada en las “industrias” de los mandos, bien  cuidando sus ovejas o utilizándolos como  albañiles. Pero lo más indignante era la violencia arbitraria e impune a la que se sometía a los 200.000 conscriptos que cada año se incorporaban a  la mili.
Cuenta algún biógrafo que aquel general genocida pudo dar rienda suelta a sus instintos criminales en África. Dicen  que una vez sacó su pistolita y mató en medio del campamento a un legionario que no recogió una cáscara de plátano que había arrojado al suelo; un hecho que recuerda una escena en la película de Spielberg sobre un Konzentrationslagers Fuhrer.,
Hasta finales de los ochenta no se publicaron cifras de los muertos durante ese “servicio obligatorio”  A partir de esas fechas se calculó una media cercana a los 200 muertos al año, sin discriminar entre “accidentes” o suicidios, pero llaman la atención visitando el edificio de algún cuartel general importante, las cubiertas de plástico que protegen los patios a determinada altura. Parecen ser medidas preventivas antisuicidio, como las redes que cubren los patios algunos juzgados de violencia doméstica en Madrid para evitar que los  cónyuges airados maten a su pareja arrojándola por la baranda..

El Día de la Cabra
Desde el “año de la Victoria”, en el que hizo desfilar a todos los varones adultos de Madrid, con una medalla de cobre conmemorativa prendida en el pecho, hasta la ansiada desaparición del gran felón, este  presidió lo que sin ambages se siguió denominando “Desfile de la Victoria”.
Sabida es la animadversión de los catalanes hacia el Ejército español: el origen de la “Semana trágica” de Barcelona” fue la rebelión ciudadana ante el envío de conscriptos a la guerra con Marruecos. Una guerra donde generales ineptos y corruptos atacaban a los rifeños para, por ejemplo, celebrar el cumpleaños del rey (El Cametas para los catalanes).
La inepcia, la corrupción, la miseria en los pertrechos y la falta de convicción de los soldados hizo que en el llamado “Desastre de Annual”, en solo cuatro horas de batalla frente a unos rifeños desarrapados al mando de un antiguo funcionario español, Abd el-Krim, muriera un total aproximado de 2.500 españoles, más 1.500 ocupantes de otras posiciones, y fueron capturados aproximadamente 500 prisioneros.
El escándalo llevó a decir a Indalecio Prieto en las Cortes:
“Estamos en el periodo más agudo de la decadencia española. La campaña de África es el fracaso total, absoluto, sin atenuantes, del ejército español.”
Cuentan que esa  desafección de los catalanes hacia el ejército español hacía que durante la Dictadura franquista , los militares procuraran no vestir en Cataluña sus uniformes fuera de los cuarteles.
En un alarde, sin duda provocativo, el murciano Federico Trillo, el que siendo diputado bajo el Gobierno de Aznar recibió dinero de empresas que ejecutaban obras públicas,  decidió trasladar ese “desfile de la Victoria”  a Barcelona ante la oposición de la mayoría de los catalanes, que, organizados en 134 entidades políticas vecinales, sindicales, culturales, etc. suscribieron un manifiesto que se pronunció en términos muy duros contra el Ejército: afirmando que  el desfile "es un acto de apología militarista y de ostentación armamentística", añadiendo que "los ejércitos perpetúan un orden internacional injusto". 

¿Cómo olvidar que si la Transición no pudo solucionar los principales problemas: territoriales, depuración de responsabilidades, etc., se debió a la extorsión, ni siquiera velada, de ese Ejército inútil, pero fuertemente armado; recordemos que el cuerpo militarizado de la Guardia Civil contaba con 100.000 efectivos -actualmente supera los 80.000-. Una extorsión que se hizo patente pocos años después en aquel grotesco 22-F.
No fue una Constitución otorgada, pero sí muy mediatizada, al igual que la imposición soterrada de otra restauración de una Monarquía históricamente desacreditada: recordemos que el rey Juan Carlos I no acudió a Euzkadi hasta el sexto año de su reinado, donde fue recibido con abucheos en el Parlamento vasco.

Resultan incomprensibles el voluntarismo o el interés de estos políticos nacionalistas españolistas, que ante una desafección creciente, intentan crear un Estado unitario   sobre la base de un centralismo inercial y la falta del menor anhelo por parte de los periféricos. Los independentistas, por el contrario, sí muestran gran entusiasmo, que sea cual sea su proporción lleva todas las de ganar frente a la espiral de silencio se esa negación de la  política que preside el Gobierno; ese comesobres que para satisfacer vaya usted a saber a quién, recusaba el Estatut, aprobado democráticamente por catalanes y españoles, postulando firmas en las mesas petitorias de la “milla de oro” de Madrid. Un Estatut aceptado por todos,  que comenzaba a funcionar sin grandes sobresaltos. O  ese otro chulín del bigote, que antes de gobernar por primera vez , en una reunión de periodistas,  comentó ante las  pretensiones catalanas “de eso nos ocuparemos nosotros”.  
 
Himnos y fanfarrias
 Con respecto a otros símbolos, nos llama la atención ver cómo cualquier americano, ante los primeros sones de su himno nacional, se pone en pie y posa su mano en el corazón.  En Inglaterra, al menos  hasta la “revolución” de lo sesenta, al final de cada sesión cinematográfica sonaba el himno nacional (la gente lo llamaba “The Queen”) y los espectadores se quedaban en pie hasta su fin.

Una simple mirada a  la historiografía del pasado siglo, nos permite decir  que desde un punto de vista de legitimidad política la única bandera y el único himno nacionales serían la Bandera Tricolor y el Himno de Riego. Ambos fueron aceptados democráticamente por todos los ciudadanos del conjunto de países de la República  como legítimos.
Durante el Trienio Liberal (1820-1823),  el Himno de Riego fue nombrado himno de la monarquía constitucional española según decreto firmado por Fernando VII el 7 de abril de 1822. No se solía cantar la letra que compuso  Evaristo Fernández de San Miguel,  pero el pueblo las creaba circunstancialmente:

“Si los curas y monjas supieran
la paliza que les van a dar,
subirían al coro cantando
¡Libertad, libertad, libertad!”

O cuando al comienzo de la República, ante la negativa de un director de la Banda Municipal de Madrid (creo que el Maestro Villa) de interpretarlo al fin de un concierto, el gracejo madrileño cantaba:

“Sabéis por qué toca tanto
la Banda Municipal.
Sabéis por qué toca tanto,
Porque tiene que tocar”.

Por el contrario, parece que uno de los motivos que llevo al sangriento dictador a firmar la sentencia de muerte de las Trece Rosas, las trece muchachas republicanas fusiladas en Agosto de 1939, fue un cántico inocente con el soniquete del  Cara al Sol y una letra crítica al dictador. 

En los largos años de la dictadura del sátrapa, tras los noticieros elaborados por los turiferarios de El Pardo, sonaba un pastiche de los tres himnos de los vencedores: la Marcha Real, el Cara al Sol fascista y el himno de los requetés . Mi padre y otros muchos ciudadanos bajaban el volumen en ese momento y no ya porque hubiera acabado “el parte” (curioso término, que denotaba su origen guerracivilista).

La gran pitada
En una encuesta previa al encuentro de final de la copa de fútbol realizada por el diario El Mundo sobre qué decisión tomar si se  pitaba al himno nacional, más del 70 por cientos de sus lectores participantes abogaban por suspender el partido.
¿Se imaginan la rechifla mundial si algo así se hubiera producido? Ni siquiera se hizo en la tragedia del estadio de Heysel en 1985 en Bruselas, donde una hora antes del comienzo del partido entre el Liverpool y la Juve una avalancha producida entre los hinchas de los dos equipos produjo la muerte de 39 aficionados y cientos de heridos. La mayoría falleció por asfixia y aplastamiento y  muchos cadáveres fueron depositados en un espacio anexo al mismo terreno de juego, visibles desde otras zonas del estadio, porque el  partido no se suspendió.
Nunca sabremos si en  Barcelona  silbaron al nuevo rey de España, a la Marcha Granadera o al absurdo y soberbio ministro Wert, que probablemente hubiera ido al palco de honor para tratar de “españolizar” a los hinchas del Barça y del Athletic. Probablemente les silbaron a todos ellos.
El talento de los gobernantes actuales, que solo muestran habilidad para afanar todo lo que pueden, no saben que pitar la “Marcha Real” es una tradición en Barcelona, que ya en el año 1924, en un acto en el campo del F. C. Barcelona, todo el estadio la silbó, con las consecuencias de que las autoridades de Madrid clausuraron el campo durante seis meses.
Un decreto-Ley de Presidencia de Gobierno del 17 de Julio de 1942 imponía que volviera a sonar como himno el que fue hasta el 14 de abril de 1931. El decreto franquista precisaba que al paso de la bandera y al entonarse el himno de debía permanecer en posición de saludo, detallando, incluso, la posición. “Con el brazo derecho extendido en dirección al frente”
Para mas inri, la versión del himno que se interpretaba era de propiedad privada según denunció en El País, el periodista Miguel Ángel Aguilar (El País, 29/4/1997); así D. José Andrés Gómez y Dª María Benito Silva, herederos del compositor y arreglista Bartolomé Pérez Casas, percibieron solo entre 1990 y 1992 la nada despreciable cantidad de 15 millones de pesetas en concepto de derechos de autor por la interpretación de dicho himno. 

Los “sobreros” del PP, a través de su lumbrera de portavoz, el gran Floriano, a pesar de que ya, en 2009, tras una pitada en la final de copa, los jueces del Tribunal Supremo, más juiciosos que estos tragasobres, dictaminaron que se trataba de algo totalmente amparado por la libertad de expresión, pide “estudiar medidas legales” para que no vuelvan a darse las pitadas. Quizá a alguno se le ocurra algo como a los milicos argentinos durante el gobierno-borrachera de Galtieri. Grabar en vídeo las gradas desde las que les cantaban “Se va a acabar la dictadura militar”, ampliar las imágenes y buscar a la gente para “desaparecerla”.

Curioso constatar cómo los que intentan imponer unos símbolos desprestigiados intentan asimismo prohibir con sus leyes mordaza la libre expresión de quienes los criticamos.
Mala educación aducen algunos, como si los comentarios en los que se jactan de sus tropelías y chorizadas los  albondiguillas, cabrones, hijoputas, ratas, rubias, curitas, y demás desvalijadores del erario público desde sus puestos políticos en el Partido Popular mostraran una buena crianza.
Rajoy condena los ataques contra los símbolos que representan al conjunto de los españoles. Lo que induce a una respuesta inmediata: “protestan todos los que no se sienten representados por esos símbolos”. ¿Lo entiende señor Rajoy?

Julio G Mardomingo



[1] Para una visión más amplia ver “La desnacionalización de España (De la nación posible al estado fallido)” Ramón Cotarelo. Tirant Humanidades. Valencia 2015-06-05