viernes, 29 de mayo de 2026

 

De jueces y otras minucias.

Si un días paseas por la plaza de Castilla de Madrid, -no se te ocurra, el hedor a lawfare allí es insoportable-, pero si to tienes más remedio para llegar a Tetuan, ¡ten cuidado! Si te cruzas con un juez cubierto de togas: ¡cambia de acera! Te puede dar un empellón , tirarte al asfalto y decir que lo has agredido ¡Tú presunción de inocencia no vale nada! Te exigirá una indemnización e incluso te amenazará con prisión. No importan los testigos presenciales, ¡no valen nada! Tampoco la declaración del fiscal, ¡ya se sabe que la Fiscalía la rige el Gobierno!.

Y si la cosa va finalmente al Supremo, ¡apaga y vámonos! El juez instructor negará las pruebas de los testigos presentes en la caída, sobre todo si son periodistas como José Precedo, e incluso de alguien que hubiera grabado un vídeo ¡No acepto sus pruebas porque no me sale de las togas!, dirá el excelso instructor togado que llegó hasta ahí de la nada, bueno, gracias a unos coleguillas del PGPJ. Evítalo, si no al final te harán pagar 60 kilos de costas.

Todo esto es una broma, no sea que los manos sucias o los abobados cristianos -he dicho “abobados”- te pongan un denuncia, que siempre habrá un togado que, ante la renuncia de los más honrados, se haga en el reparto con esa inmundicia. Cualquier busca basuras lawfare como ese tan notorio del que todos sabemos.

JGM 

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