domingo, 24 de septiembre de 2017

De la "Corona"




Resultado de imagen de la familia real
En  la última novela de Javier Marías, “Berta Isla”, un curtido espía inglés le dice a su catecúmeno español que lo que han hecho los españoles tradicionalmente es “otorgar el mando a absolutos incapaces, una inveterada costumbre que aún persiste: ese dictador vuestro (Franco) es un inepto, solo que lo disimula con fiereza, como todos”; para añadir que sin su ayuda (la inglesa) en la Guerra peninsular de Independencia contra Napoleón, seguiríamos invadidos.
Pero un siglo antes ya lo había dicho Bismarck:  
"Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido".
Veamos: Los dos hombres políticamente más poderosos de España son el Jefe del Estado y, en segundo lugar, el Presidente del Gobierno.

Empecemos por el primero:
La Constitución (Art. 56.1) dicta: “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones…” (Negritas mías).
¿Qué arbitra o modera esta Majestad?
Veamos antes de nada cuáles son esas Instituciones:

Presidencia del Gobierno. La institución ejecutiva por excelencia, que para muchos es la cobertura de una banda de delincuentes, algunos en prisión y otros a punto de entrar en ellas; con un Presidente bajo sospecha de recibir ingresos irregulares y presumiblemente ilegales que se aferra a su poltrona para evitar males mayores y se niega a dar explicaciones claras de su gestión y de sus ingresos.
Pero de su actual presidente hablaremos en otro apartado.

Tribunal Constitucional. Una institución que a pesar de las legitimidades e incompatibilidades que dicta la Constitución  está ahormada a medida de los deseos del presidente Rajoy y de su partido, y por la que pululan, o lo han hecho, taurófilos, beodos, antiabortistas, catalanófobos…, con un presidente que lejos de la obligada imparcialidad ha sido miembro de cuota del partido del Gobierno, con funciones directivas dentro de él, y cuyo nombramiento corresponde al Rey, bien que a petición de parte.
Hace apenas dos años el Partido Popular  presentó por sorpresa una propuesta de reforma para que el Tribunal Constitucional tuviera nuevas atribuciones y pudiera sancionar a quienes incumplieran sus sentencias. La medida fue presentada en el Congreso por el candidato Xavier García Albiol , un conocido extremista anticatalanista del PP, con el fin último de 
coaccionar y perseguir cuasi penalmente a los dirigentes independentistas.
Las tremendas multas recuerdan las que cualquier tipo de policía en los tiempos de Franco imponía a los ciudadanos por el mero hecho de hablar en euskera o catalán con sus hijos en la calle. Para muchos ¡Puro afán confiscatorio!

Tribunal de Cuentas. Una institución que, según el Artículo 136.1,  el supremo órgano fiscalizador de las cuentas y de la gestión económica del Estado, así como del sector público”.(Negritas del blogger.)
¿Qué ha denunciado este tribunal en el gran robo público de los últimos años? ¡Nada de nada!  La Gürtel la denunció un hombre honrado, horrorizado por lo que hacían sus compañeros de partido. Otras denuncias han venido de leaks externos, o porque el dinero robado desbordaba aparatosamente las alforjas.
El Tribunal de Cuentas es un órgano que bien por inepcia, indolencia o por agradecimiento a los partidos que proporcionan un empleo bicoca a sus miembros (siete a propuesta del PP y cinco a propuesta del PSOE), ha estado ausente de los grandes escándalos de la corrupción. Es decir, que por acción u omisión parece haber actuado en connivencia con esa lacra.
La Asociación asturiana Cofpa reclamó hace pocos meses una “explicación pública” de una clara muestra de enchufismo, el de un alto cargo del PSOE de Gijón, y denunció que el Tribunal de Cuentas tiene «una acreditada trayectoria de prácticas de nepotismo y de clientelismo laboral, destapadas por la prensa y condenadas por los tribunales de forma reiterada», con «más de 100 empleados con lazos de parentesco con los altos cargos del Tribunal y con representantes sindicales del mismo”
Nombres sonoros, desde un hermano de  J. M. Aznar a la ex ministra  Mariscal de Gante, hija de un juez del siniestro TOP franquista. Y entre ese centenar de enchufados figuran cuñados, primos, amantes,… algunos de ellos que sin haber acabado la EGB ocupan puestos responsables de los sistemas informáticos.

El Ministerio Fiscal ejerce sus funciones por medio de órganos propios conformes a los principios de unidad de actuación y dependencia jerárquica y con sujeción, en todo caso, a los de legalidad e imparcialidad” (Constitución Española. Art. 124.2)
El Fiscal General del Estado  será nombrado por el Rey, a propuesta del Gobierno, oído el Consejo General del Poder Judicial. (Art 124.4)
¡Qué decir de un Fiscal General que junto a ministro de Justicia, Rafael Catalá; al Fiscal General del EstadoJosé Manuel Maza; y al fiscal jefe Anticorrupción, Manuel Moix, fueron reprobados por el Congreso de los Diputados por su presuntaparcialidad en las actuaciones de la operación Lezo.
El fiscal Moix dimitió al frente de la Fiscalía Anticorrupción el pasado 1 de junio tras desvelarse que camuflaba, a través de esa sociedad panameña, la propiedad de un chalet en Collado Villalba.
El actual Fiscal General del Estado archivó las denuncias contra el ex jefe de Anticorrupción l Moix por vulneración del régimen de incompatibilidades al entender que no incurrió en "conducta corrupta" por ser dueño, como sucesor, del 25 % de un inmueble registrado a nombre de una sociedad offshore en Panama, a pesar de que el artículo 57.7 del Estatuto de la Carrera Fiscal señala como incompatible con cargos fiscales "el ejercicio de toda actividad mercantil".

La Justicia
Es flor del día observar cómo el Gobierno manipula a los jueces a su conveniencia, bien procurando “ascensos” a los que parecen mostrarse más severos con sus desmanes de corrupción o, simplemente, desplazándolos a su conveniencia.
Una judicatura conservadora, con muchos miembros del opus dei. que se transmiten generacionalmente a través de un trasnochado y ridículo sistema de selección, en el que un tribunal juzga la lectura de un tema previamente memorizado por unos opositores que se han entrenado “cantando” los temas memorizados tras entrenarse con jueces jubilados que además de ganarse unas pesetillas podrían muy bien “conocer” y quizá recomendar la “pureza” ideológica de los aspirantes.
Sirva como botón de muestra de la legitimidad de esa institución, el anterior Presidente del Tribunal Supremo, cargo que también  ha de prestar  juramento o promesa ante el Rey, y que se vio forzado a dimitir cuando se hizo pública su afición a disfrutar de largos y habituales periplos finisemanales con compañía y a cargo del erario público.
Dentro de la crisis del Estado con  Cataluña parece haber surgido otro un juez estrella: Juan Antonio Ramírez Sunyer. Un juez polémico que en 2015  abrió diligencias contra el entonces director general de los Mossos d’Esquadra, Albert Batlle, por un presunto delito de omisión de perseguir delitos, ya que consideraba que al final de la Copa del Rey del 30 de mayo los silbidos al himno nacional podían considerarse injurias al Rey y ultraje a los símbolos de España.
Todo quedó en nada, al igual que otras causas abiertas por este magistrado, en algunas de las cuales el Estado tuvo que indemnizar a algunos jóvenes ingresados en prisión por orden de este juez de primera instancia.
Pero la actuación más grave de este juez ocurre cuando se hace  cargo de la operación contra responsables de las 'consellerías' de Economía, Hacienda y Exteriores  por organizar el 1 de octubre. El magistrado,  actuando de oficio sin que mediara una solicitud previa del ministerio público ordenó una decena de entradas y registros y la detención de 12 personas, entre ellas el número dos de Oriol Junqueras, Josep María Jové.
Una causa que algunos dicen debería haber conducido el TSJC.
Todo comenzó el pasado mes de febrero, cuando Ramírez admitió una querella de VOX contra Santi Vidal difundió en distintas charlas que tenía todos los datos fiscales de los catalanes, obtenidos de manera ilegal. La querella fue ampliada al presidente del Consejo Asesor para la Transición Nacional, Carles Viver Pi-Sunyer, y al secretario de Hacienda de la Generalitat, Lluís Salvadó.
Es preciso recordar que el partido ultraderechista VOX solo obtuvo en las últimas elecciones generales el 0.2% (46.638) en todo el territorio nacional. Casi la cuarta parte que el partido animalista PACMA.

La Corona
Al comienzo de esta entrada se dijo que la función principal del Jefe del Estado, del Rey, era la de “arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones”
¿Cumple esa función?
Pues, surgen serias dudas cuando según lo expuesto más arriba, esas instituciones o bien están profusamente corrompidas o dejan mucho que desear en cuanto a su transparencia.
Quizá fuera conveniente que la egregia figura del Monarca se sirviera de sus asesores para preguntar por la catadura y antecedentes de los cargos a los que ha de nombrar o aprobar, y en cualquier caso, si alguien le sale “rana”, inquirir al Gobierno por qué le presentó para su nombramiento a algún ministro o alto funcionario que resultó indeseable.  Naturalmente todo podría quedar reservado en esas altas esferas, pero inevitablemente, más temprano que tarde, se filtraría a los medios para  
Conocimiento de los ciudadanos.

Hay un suceso que se repite cada año y es la final de fútbol de la Copa del Rey, donde antes se decía que la jugaban el Atleti de Bilbao y otro, mientras que ahora la suele jugar el  Barça y otro. En 2015, ambos hubieron de jugar esa final. La circunstancia convirtió un suceso deportivo en un conflicto político. Se eligió el feudo catalán y el Monarca no tuvo más remedio que acudir para entregar “su” copa al vencedor. La pitada al Monarca fue tan monumental que la escuchó todo el país, pese a los esfuerzos de los técnicos de sonido de TVE. Ya hemos mencionada la pintoresca reacción del juez Ramírez Sunyer.
Un hecho similar al del fútbol, aunque más grave por tratarse de la manifestación ciudadana en contra del terrorismo, sucedió el pasado 26 de agosto, cuando el Presidente del Gobierno y el Jefe del Estado decidieron acudir a ella y recibieron el sonoro rechazo de la miríada de participantes .
Esa desafección mayoritaria de los ciudadanos de Cataluña y de Euskadi
hacia el Jefe del Estado convierte de hecho al Monarca en el simple “Rey de Castilla”.
Difícil situación la del papel real en Cataluña, donde la trayectoria tanto la Casa de Austria, por los sucesos de 1640; como la Borbón en 1714, las hace parecer como los villanos de la historia de Cataluña.  Así pues, esto hace que  el nombre “Borbón” en Cataluña suene como el de “Cortés” en México. Un conflicto de difícil solución..
Quizá la legitimación del Monarca pudiera haberse hecho antes. A su anterior y desprestigiado antecesor lo ungió el dedo del déspota saltándose todas las seculares normas dinásticas. Un referéndum quizá hubiera podido haber  legitimado a ambos, pero a diferencia de lo que pueda ocurrir en las democracias centroeuropeas, el referéndum en este Estado es una palabra maldita, quizá porque quien pudiera promoverlo no esté muy seguro de ganarlo o por porque pudiera descubrir otras preferencias para el Estado de los ciudadanos.   

En estos momentos, resulta estruendoso el silencio del Jefe del Estado ante lo que parece la mayor crisis territorial desde la independencia de Cuba en 1898.
Todo el quehacer del Monarca en la gran crisis del Estado parece limitado a  su aburrido discurso navideño y a otros coyunturales, donde expone las sinsorgadas que aparentemente le entregan escritas y refrendadas  Rajoy o su hacendosa ayudante. Nada propio.
Se echa de menos, por ejemplo, que ante gran crisis de Estado, el Jefe de este, no convocara a los líderes de todos los partidos con representación parlamentaria para que expusieran sus Cahiers de doléances, como lo hicieran en 1789 los “Estados Generales” ante el rey Luis XVI. No tendría por qué opinar, pero sí escuchar y transmitir a la opinión pública las diferentes propuestas territoriales.
La diferencia entre un Jefe del Estado silente como el del Rey español y el equivalente en una república federal como la alemana es que en esta última el Jefe del Estado Federal, aunque teóricamente tenga pocas posibilidades de gestión política, los diferentes presidentes a lo largo de la historia de la República Federal sí aprovecharon su autoridad moral para marcar el clima político. Véase si no la gestión de la última reunificación alemana.

Si la figura del Monarca es simplemente decorativa, podría prescindirse de ella y ahorrar al Estado los 7.82 millones de euros que soportó en este año 2017.  
JGM

martes, 29 de agosto de 2017

Agosto caliente



¡Bueno, bueno, bueno! Cada vez está más claro que el conflicto quintosecular entre los reinos de Castilla y de Aragón ha alcanzado un punto crítico: Es evidente que la emergente República Catalana (hermoso nombre para una nueva nación) tiene poco que hacer dentro del Reino de España –o de lo que quede de él.
Apenas un quinquenio atrás, pocos podíamos pronosticar que el irredentismo nacionalista catalán pudiera alcanzar estas cotas de solidaridad independentista.
La historia es un proceso sin sujetos ni fines, dijo aquel filósofo marxista en el siglo pasado, pero el proceso histórico ha mostrado que sí hay “sujetos”, fulanos,  que pueden cambiar su curso con su audacia o influencia perversa: Napoleón, Hitler,…
En el caso que nos ocupa hay uno de esos sujetos de menor empaque, que por su reconocida estupidez, algo que un inglés partidario del UKIP,  expresó públicamente en el Parlamento europeo: Que Mariano Rajoy”era el político más inepto de la Comunidad Europea” (Sabido es que los niños y los borrachos dicen las verdades), ha contribuido significativamente a acelerar un rebrote delhistórico independentismo catalán
Dicen algunos politólogos que cuando un líder populista aparece en la ventana de su “palacio” y ve la  gran plaza llena de una multitud que lo vitorea, la suerte está echada, generalmente para mal.
Pero aquí  nos encontramos con el caso contrario, el de un jefe de Gobierno, que cuando le dijeron -él solo lee el Marca- que había  una millonada de ciudadanos catalanes clamando al unísono por sus derechos nacionales, todo lo que se le ocurrió fue llamarlo “una algarabía”. Bueno, fue más allá, nombrando a un profundo imbécil como responsable de algo así como un “Ministerio Anticatalunya”: a un meapilas, integrista y liberticida, no ya para los catalanes sino para el resto de ciudadanos del Reino. 
El pasado mes de Julio, una comisión parlamentaria de investigación ha alcanzado un acuerdo de mínimos sobre el uso partidista de los recursos del Ministerio del Interior bajo el mandato de Jorge Fernández-Díaz. En el día de hoy (29/8/2017), el Parlament de Catalunya decidirá con toda probabilidad enviar las conclusiones de su investigación a los tribunales para que investiguen las responsabilidades penales que pudieran tener el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; su jefe de gabinete, Jorge Moragas; la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría; el ex ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, y la diputada y representante del PP en la mesa del Congreso de los Diputados, Alicia Sánchez Camacho. (Público, 27/8/2017).
Casi un lustro ha transcurrido desde que este blogger publicara en su blog madre : http://bioteca.blogspot.com.es/2013/02/homage-to-catalonia-2013_12.html  un post, en inglés ,sobre lo que se avecinaba cuando ese bobo de la política se postuló en las calles como adalid de la “indisoluble unidad de la Nación española”, recogiendo firmas en la milla de oro de Madrid entre señoras cubiertas por abrigos de visón y gorros de martas cibelinas, en contra de un Estatut democráticamente aprobado tanto por el Parlament de Catalunya como por las Cortes españolas. Un Estatut, primero “cepillado” por el populista andaluz Alfonso Guerra y después por un Tribunal Constitucional ajustado con su calzador por esa lumbrera  política, por el actual prócer de la patria, Mariano Rajoy Brey.
El hecho es que tras casi ese lustro, la inepcia, la indolencia, la inanidad  de un personaje del que uno se hace cruces sobre cómo él y sus hermanos pudieron conseguir sinecuras tan bien remuneradas como de tan difícil acceso, ha conseguido lo que ni los independentistas más optimistas pudieran podido concebir cinco años atrás.
Tras el  trágico atentado de la Rambla, ha quedado manifiesto que Catalunya es una nación capaz de valerse por sí misma, a pesar de los intentos de aquel funesto Fernández y los sicarios de su policía política; tipos que parecen salidos de una distopía de George Orwell; así como la disposición de funcionarios policiales preparados para cualquier contingencia y un cuerpo de seguridad adecuado.
En una entrevista concedida por el Presidente Puigdemont al Financial Times una semana después de los atentados, decía el President:
“Les hemos pedido que no jueguen a hacer política con la seguridad", denunciando la decisión del Gobierno español de bloquear la contratación de nuevos agentes de la policía catalana para este año y de "contemporizar" a la hora de entregar a las fuerzas de seguridad autonómica información de la Europol. "Por desgracia, el Gobierno español tenía otras prioridades", precisó Puigdemont.
También expresó Puigdemont que disponían ya de 6.000 urnas para el referéndum del 1-O.

 La duda persiste sobre si fue Rajoy el que dijo al Borbón de ir en comandita a la Manifestación contra el terrorismo o fue al contrario. El caso es que se plantaron allá con un séquito que llenó tres grandes aeronaves: enchufados, comparsas, estómagos agradecidos, etc, y toda la juerga a costa del erario público, es decir, de los ciudadanos de a píe.
La diputada de la CUP Mireia Boya ya había advertido de que "El Rey no es bienvenido para nosotros",  tanto porque esta formación es republicana como por "las relaciones de amistad y económicas" que,-véanse las fotos recientes del Rey con los jerarcas de esos países-  mantienen la monarquía española y las del Golfo Pérsico, como la Qatarí o la de los Emiratos Árabes, "que son las que están financiando el terrorismo".
El resultado hizo patente que la mayoría de los catalanes no aceptan ni al Jefe del Estado español ni a su Presidente del Gobierno, y la nube de esteladas mostraba el anhelo de unos altos dignatarios propios.
La prensa nacional refirió los abucheos y silbidos tanto al uno como al otro, sin entrar en demasiadas explicaciones; no así la prensa más radical de la derecha.
Resultado de imagen de süddeutsche zeitung puigdemontEl Español se hacía cruces sobre cómo no habían previsto que tendrían un recibimiento tan hostil. Que no es lo mismo soportar una pitada de un minuto en un partido de fútbol de la copa del Rey, que aguantar durante horas lo que Rajoy –en su desconocimiento gramatical de los pronombres indeterminados de cantidad- llamó ·la “afrenta” de algunos·.
Continuaba diciendo el digital de Pedro J. que “Nunca antes había quedado tan patente la debilidad del Estado en un acontecimiento de masas, retransmitido en directo por la televisión pública”. Olvidó quizá decir el periodista que el suceso trascendió allende nuestras fronteras.
Más radical se mostro La Gaceta, ya que al día siguiente, bajo el titular: 

  DEL ATENTADO A LA MANIFESTACIÓN

España, Estado basura


martes, 22 de agosto de 2017

Tres libros alemanes

Algunos historiadores presumen de determinar con fecha y hora el comienzo de las grandes eras o epopeyas históricas de la humanidad; e.g.; las nueve de la mañana del catorce de Octubre de 1066 como el comienzo del fin de la monarquía anglosajona y de la anexión de Inglaterra al ducado de Normandía, día y hora en la que las flechas de los longbows de Guillermo el Conquistador nublaran el cielo de Hastings.
Propongo a alguno de esos scholars que traten de fijar el comienzo de la Edad Moderna en el 31 de Octubre de 1417, el día en que supuestamente Martin Lutero clavó sus 95 tesis en la Schlosskirche de Wittenberg.

En realidad, la idea original de esta entrada era resaltar cómo dos libros alemanes cambiaron el curso de la historia. Ahora la efeméride quincuasecular hace inevitable incluir entre ellos las proclamas de Martin Lutero en Wittenberg; unos escritos incluso más trascendentes por su presumible perennidad.
Permítaseme un inciso:

Aunque las grandes aportaciones teóricas a la Ciencia Política moderna provienen principalmente de autores británicos y franceses, sin olvidar, por supuesto,  al gran padre de esta ciencia, el florentino Maquiavelo; han sido dos publicaciones alemanas las que claramente modificaron el curso de la historia:
El 21 de Febrero de 1847 se publicaba por primera vez, en Londres, El Manifiesto del Partido Comunista (Manifest der Kommunistischen Partei), un librito de tapas verdes de solo 24 páginas que se convirtió en uno de los tratados políticos más influyentes de la historia, cambiando el curso de esta no solamente en Europa sino en el resto del mundo. Durante tres cuartos de siglo inspiró la transformación del Imperio ruso e, incluso, en la actualidad más de 1.500 millones de ciudadanos viven bajo un sistema político basado en lo que emanó de aquel breve ensayo.
Según datos de El País (27 Oct 2013), el libro más vendido de la historia era la Biblia; el segundo era el Manifiesto comunista, de Karl Marx, una obra que al socaire de la recesión económica ha visto resurgir sus ventas en los últimos años, sirva como ejemplo que Penguin vendió 1.700 copias de una edición popular en solo una semana. Al igual ha sucedido con  El Capital, otra obra del filósofo alemán que vende cientos de miles de ejemplares en todo el mundo, algo que paradójicamente podría sorprender a su autor).

El otro libro alemán que cambió trágicamente el curso de la humanidad fue Mein Kampf  (Mi lucha), que a diferencia del anteriormente mencionado - un compendio de pensamiento marxiano- se trataba de una delirante biografía autoinventada, publicada el 18 de Julio (¡Vaya por Dios!) de 1924. Paradójicamente el mismo año en que André Breton publicaba su “Manifiesto Surrealista”, obras que podrían haber compartido escenario a no ser que la primera pretendía ser un ensayo artístico y la de este megalómano mediocre era una sarta de estupideces y prejuicios incitantes al odio.
Fue un ensayo pseudohistórico plagado de falacias, vulgaridades geopolíticas y de delirios imperialistas irredentos, con un denominador común: el “odio al judío”: un odio que ni el propio Hitler nunca explicó y que, probablemente, nació de su adoctrinamiento por algún libelo, como el Deutsche Volksblatt, un foribundo panfleto antijudío; pero a diferencia de su animadversión por el comunismo, su odio al “judío” no suponía claramente la aversión a una sistema político a un enemigo ideológico. 
En un análisis lingüístico de una edición de la obra castellano (teóricamente su copyright bávaro solo autorizaba las traducciones al inglés) solamente aparece en una ocasión el término “Zionismus”, mientras que el prelexema “Jud” se muestra 232 veces, todas negativamente.
Nueve años después de la toma de poder, los derechos de autor del libelo convirtieron a Hitler en multimillonario –ninguna familia alemana podía evitar mostrar en su casa un ejemplar del héroe.
En Enero de 2016, el estado de Baviera, propietario de los derechos de edición de la obra decidió autorizar una edición en alemán, bien que una edición crítica de 2.000 páginas de texto y 3.500 notas contextualizadoras. La prohibición desde hacía más de 70 años creo cierto morbo y lo convirtió en un bestseller.

Lo tragicómico de que este ridículo libro panfletario es que fue el detonante de un proceso que a lo largo de casi trece años causó la muerte de entre 55 y 60 millones de seres humanos, entre los que figuró el genocidio institucional de seis millones de judíos.


Cerrado el inciso, volvamos al motivo principal de esta entrada, a la mencionada efeméride, a la Reforma Protestante.
Poco más de dos meses restan para celebrar el quincuagésimo centenario del día en el que el fraile agustino Martin Lutero clavó presumiblemente sus 95 tesis en la puerta de la citada Schlosskirche de Wittenberg.
No se trataba en principio de un libro, pero las 95 tesis se tradujeron rápidamente al alemán y utilizando la nueva invención, “la imprenta”, se difundieron por toda Alemania en dos semanas. Dos meses después ya las conocía toda Europa.
En noviembre de 1520 publicó Lutero el  opúsculo “La Libertad Cristiana”, cuya trascendencia hizo que el papa León X excomulgara al fraile apenas dos meses después de su publicación. 
Pero fue, sin duda, su obra más  trascendental la traducción de la Biblia al dialecto común de la lengua alemana, que permitió al pueblo llano el conocimiento de las Escritura sin mediación clerical.
En suma, algo aparentemente tan trivial como la publicación de una controversia teológica sobre el mercado de indulgencias para evitar las penas temporales del Purgatorio fue el factor detonante de la rebelión de Lutero contra Roma y de la posterior Reforma protestante, que desató un cataclismo en Europa, partiéndola en dos y sumiéndola en casi dos siglos de guerras.
Solo durante la llamada “Guerra de los Treinta Años”  la población del Sacro Imperio se redujo en un 30 %, llegando al 50% en el margraviato de Brandeburgo.​ La población masculina en Alemania disminuyó a la mitad, tras contabilizarse cinco millones de alemanes muertos.


España ignora el “Año Lutero”

Así titulaba “El País” un artículo aparecido el pasado 13 de Agosto.
No es ignorancia casual, sino el resultado natural de un cúmulo de desafortunadas circunstancias que han llevado a este país a su singularidad con respecto al resto de Europa. No se trata ahora de ningunear el protestantismo, sino de constatar que, diga lo que diga la Constitución de 1978, en España no existe “Libertad Religiosa”, el logro lingüístico más importante de Lutero y que España ha combatido y sigue combatiendo.
Para comprender este dislate, quizá haya que remontarse hasta principios del siglo XVI, cuando una desafortunada circunstancia hizo que el recién coronado rey de Castilla y Aragón, Carlos I, heredara dos años después la corona del trono el Sacro Imperio Romano Germánico, ya como Carlos V. Un nombramiento conseguido frente a su ancestral primo y enemigo Francisco de Francia, tras haber sobornado con los fondos de Castilla a los príncipes electores germánicos. Un nombramiento que le impelió a combatir como defensor de la fe romana la nueva herejía, malgastando, así, los tesoros que venían del recién descubierto Nuevo Mundo, que pasaban directamente de Sevilla o Cádiz a los banqueros flamencos o alemanes para pagar a los soldados mercenarios.     
A pesar del erasmismo reinante en la corte de Carlos I, no arraigó la Reforma  en España debido a la implacable persecución a la que fueron sometidos los luteranos por  la Inquisición españolalo que obligó a los que pudieron escapar a refugiarse en estados protestates más tolerantes.    
A destacar que España era el único país europeo que contaba con una institución nacional dedicada a erradicar la herejía, esa Santa Inquisición.


Mencionando los libros alemanes que cambiaron el curso de la historia, nos hemos referido al papel de los grandes pensadores ingleses, franceses, italianos o norteamericanos que más han contribuido al desarrollo de esta ciencia social. Llamativa es la carencia de pensadores de esta disciplina en el devenir español. Quince siglos han de pasar desde Séneca y Trajano hasta los frailes De Mariana, Suárez o Francisco de Vitoria, en el siglo XVI.
La razón de esa carencia quizá radique en el hecho de que los Austrias, los Borbones y la Santa Iglesia Católica pensaban por todos; bastaría con preguntar a Gaspar Melchor de Jovellanos por su estancia en la prisión de Bellver.
Como dijo O’Donnell, a mediados del XIX: España es un presidio suelto.... ¡Y sigue siéndolo!



JGM