Según la Redacción de El HuffPost, el periodista Losantos, en su programa de Es.radio, ha
llamado a Casero y al ‘número dos’ del partido, Teodoro García Egea, “el tonto
de Cáceres y el tonto de Murcia” (Suerte que Casero naciera en Trujillo y no en
Coria)
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“Esto es lo que pasó ayer, dos
garrulos que no deberían estar en el Congreso en ningún puesto de
responsabilidad y son los que mandan”, ha dicho el periodista, que ha rechazado
el argumento del PP de que se produjo un error informático en el voto
telemático de Casero.
“Que no hay ningún error informático,
que es el error de este bobo y del tonto de su jefe y del tonto del jefe de su
jefe que tiene al frente del grupo parlamentario a semejante nulidad”, ha
afirmado.
“Macarena
tiene que arreglar los desperfectos del teodorismo estúpido, han quedado como
idiotas. A ver Pablo, que tienes en tu mano derecha un tonto cuya mano derecha
es lelo que han quedado como idiotas. No quieren reconocer que es que son
tontos. Dicen: ‘Es un error informático’. No hay ningún error informático, se
confirma el sí y el no dos veces en el ordenador”, ha proseguido.
Losantos
ha asegurado que Casero se confundió porque “estaría viendo porno o, lo que es
peor, estropeando las elecciones de Castilla y León porque, bueno, si ve porno
no hace daño a nadie”. Prosigue el
periodista
“Lo
que vimos ayer es una bola de sebo sudorosa que demostraba que Teodoro es más
tonto que hecho de encargo y que su mano derecha es más tonta que Teodoro”, ha
seguido antes de rematar: “Que estaba estropeando la campaña de Castilla y
León, que es lo que viene haciendo Teodoro. Este es el matón de Teodoro. Ahí
donde lo ven, con esa pinta, es el que va metiendo miedo por las provincias, el
que se ha cargado el PP”.
¡Bueno, bueno, Sr. Losantos!, dice Ud. “una bola de
sebo sudorosa” ¡Qué cenagal verbal! Este
dueño de un micrófono psicopático podría ser el Léon Bloy del vituperio del
siglo XXI siempre que moderara el engrudo dialéctico en sus insultos más
insolentes y recriminatorios, dándoles un poco de riqueza estilística.
Se
comprende que el PP y sus compinches no estén para celebrar la farsa regocijante
que vivió el Parlamento el pasado 3 de febrero; quizá algo, no tan serio, pero
sí tan grotesco como lo vivido aquel 23-F cuando el achalorado Tejero y sus
guripas suspendiendo a tiros el nombramiento de un Presidente del Gobierno.
En
fin, Sr. Losantos, que la Reactancia psicológica nos enseña que no se puede
tener todo lo que nos gustaría y que la
Disonancia cognitiva nos dice hay saber vivir las contradicciones, vea sino el
ejemplo del negro de VOX.
¿Qué
pasó? Pues lo dice Ud. correctamente, el diputado Casero votó en contra de sus
intereses y de los de su partido, por error. Que lo hiciera cuatro veces
consecutivas en la misma sesión, ¡pues bueno! todos tenemos una mala tarde, no
pensamos que estuviera masturbándose como Ud. insinúa, más bien podría estar
preocupado por una investigación que
tiene abierta por un posible delito de prevaricación continuada; o quizá pretendiera ingresar en el Libro
Guinness de los records. ¡Vaya Ud. a saber!
En cuanto al “bobo de Murcia”, pues más respeto ¡A
ver quién ha ganado un campeonato mundial de lanzamiento de huesos de aceitunas
con los dientes! ¡¿Eh?!
Más preocupante resulta la actitud de Casado, que
en principio pretendió desacreditar la
tecnología digital que mueve al mundo, para más tarde, en un claro ejercicio de
proyección psicoanalítica, acusar de “pucherazo” a no se sabe bien quién; para
finalmente amenazar a la Presidenta de la Cámara de prevaricación por no haber
dejado votar dos veces a Casado. –--¿Se imaginan que cada vez que un diputado
se equivocara hubiera que repetir la votación?
La frustración del genio del “máster” venía
acentuada por el fallo de los dos tunantes de UPN, que si bien votaron en
contra de la Ley no fue suficiente para
alterar el resultado. Mire, Sr. Casado, quizá se quedó corto conchabando solo a
dos. Cuando Al Capone hacia regalos, solía pagar a todo el precinto policial
del distrito.
Mientras, un abogado lunático,- bien conocido en
los juzgados por sus excéntricas denuncias fachas- intentaba que la Guardia
Civil invadiera el Congreso para alterar la votación, e incluso que allanara el
domicilio del diputado Casero, a la sazón intruso en el Congreso, aparentemente
repuesto de su indisposición intestinal. ¡País de chiflados!
Otra muestra de histeria la puso de manifiesto la
portavoz del PP, la Sra. Cuca Gamarra, a quien empiezan a conocer como Cuca
“camorra”. En el histórico e histérico momento en que la presidenta, tras unos segundos de infarto, anunció la
aprobación de la ley, irrumpió en imprecaciones, improperios y amenazas no se
sabe tampoco contra quién.
Parece que ese estudiante
tan avezado en quemar etapas académicas ha encontrado su último recurso en ese
Tribunal Constitucional, pensando quizá en que el Sr. Arnaldo y la Sra.
Espejel, elegidos recientemente, o desvergonzadamente, miembros
del TC como consecuencia de un admirable tejemaneje parlamentario, le echen una
manita.
JGM