A finales del pasado 2018, el catedrático de Derecho
Constitucional Javier Pérez Royo y el politólogo Antón Losada publicaron un
trabajo sobre uno de los problemas más acuciantes de este país: la
imposibilidad para una Constitución envejecida de resolver los conflictos
territoriales, sociales y políticos de la era actual; sobre todo solucionar los
dos retos principales para un proceso constituyente: Monarquía sí o no y
plurinacionalidad sí o no.
Para Pérez Royo, la monarquía ha sido desde
comienzos del siglo XIX el obstáculo insalvable para que España tuviera un
Estado constitucional. Sostiene asimismo este autor que, históricamente, un
sistema construido sobre la base de la subordinación del principio
representativo-electivo al principio monárquico-hereditario únicamente podía
operar mediante la corrupción.
Recuerda Pérez Royo que “en el proceso constituyente
de la democracia no se pudo discutir la Monarquía, que continuaría siendo
previa a e indisponible para el poder constituyente del pueblo español. El rey
Juan Carlos, que había jurado las Leyes Fundamentales de Franco, nunca juró la
Constitución de 1978. Él la había traído. Ella no lo había traído a él.”
El epítome de lo anterior para Antón Losada es que
“ha habido una contradicción permanente entre la Monarquía y la Democracia, una
tensión que casi siempre se ha resuelto a favor de la primera.” Para Pérez
Royo, lo que se llamó “Transición a la Democracia” fue en realidad “Restauración
de la Monarquía”,
Para los autores de este ensayo no hubo en las
Cortes Constituyentes ningún debate ni
sobre la Monarquía ni sobre la composición del Congreso de los Diputados y el
Senado, sino que se aceptaron los principios “preconstitucionales” de la Ley
para la Reforma Política; por lo que la Constitución del 78 nació con un
déficit de legitimidad en el centro de gravedad de toda democracia
parlamentaria, en la composición del Parlamento. Por ello, para Pérez Royo, la
Constitución “nació con fecha de caducidad, ya que se hizo mirando más hacia el
pasado, la Monarquía, que mirando al futuro, la Democracia.”
Señalan los autores la falta de una ley que regule la
Monarquía; la Constitución habla de una futura ley orgánica, pero esa ley ni
está ni se la espera, lo cual hace que la abdicación de Juan Carlos se hiciera
de forma improvisada, es decir, chapucera. También se preguntan los autores
sobre la “legitimidad” de la odiosa arenga política del 3-O, que hasta donde
dicen saberestos autores fue “una decisión que no se tomó en el Palacio de la
Moncloa, sino en el Palacio de la Zarzuela.”
Permítasenos un inciso:
Según han publicado varios diarios
digitales –el diario gratuito de papel “20 Minutos” también recogió la
noticia-, durante la ceremonia mortuoria de Alfredo Rubalcaba hubo en
enfrentamiento entre el Rey Felipe VI y el Presidente en funciones Sánchez.
Copiamos de “donDiario” (15/05/2019)
“ Una tensa
imagen en la que en el medio se encontraba doña Letizia y que su cara lo
decía todo, pues no era el momento de hablar algo así con Rubalcaba de
cuerpo presente.
Al parecer, al Monarca no
le habría hecho ninguna gracia que el presidente del Ejecutivo haya
iniciado ronda de consultas con los otros líderes políticos, función que hasta
ahora, siempre había hecho el Rey.
Además, todo indica a que su relación es algo más tensa y
complicada desde que Pedro
Sánchez contase con los votos de los independentistas para
echar de Moncloa a Mariano Rajoy.” 
De ser cierta la noticia, mostraría una vez más que
esa indefinición de las funciones de la Corona mueva al monarca a inmiscuirse
en las de los representantes de los ciudadanos legítimamente elegidos en las
urnas; es decir, lesionar el principio de legitimidad democrática que,
históricamente, se impuso en Europa frente a la Monarquía; y del que es un llamativo
ejemplo el discreto silencio de la Reina Isabel II de U.K. ante el Brexit, posiblemente la mayor crisis
sufrida por las naciones del Reino Unido desde la II Guerra Mundial.
Todo
este discurso lleva a los dos autores a
la conclusión de que lo prioritario sería resolver la cuestión de la Monarquía:
Un referéndum donde los ciudadanos se decantaran por Monarquía o República para,
a continuación, abordar o bien la redacción de una nueva Constitución si se optara por una República o por una
reforma a fondo en caso de votar por una Monarquía, bien que determinando claramente
en este supuesto las funciones de la Corona.
Acaba
este ensayo el profesor Pérez Royo con un breve resumen bajo el título de “La
incompatibilidad de la monarquía con la democracia”. Para P.R. es el principio
monárquico de este país el que define el terreno dentro del cual tendría que
moverse el principio de legitimidad democrática y no a la inversa, es decir, tal
como ocurre en el resto de Monarquías Parlamentarias europeas.
JGM