Las
pasadas navidades recibí un chat que
incluía un vídeo: un árbol de Navidad en el que se iban colgando lazos amarillos
en homenaje a los presos políticos catalanes. 
Me
pareció muy emotivo y un digno homenaje a unas personas, a mi juicio,
injustamente encarceladas.
Así, decidí reenviarlo a mis amigos y conocidos de
talante democrático y tolerante. Pero, ¡helas! En el frenesí distribuidor se me
coló inadvertidamente un grupo de quince participantes, creado exclusivamente
para comunicación de una clase de inglés avanzado y conversación a la que acudo en Pozuelo.
A
la mañana siguiente recibí un par de comentarios amables, en inglés y en
español, que desde Barcelona mostraban cierta sorpresa por venir el vídeo
de
Madrid. Inmediatamente me di cuenta de mi error y expresé mis disculpas a todos
los miembros del grupo por haber incluido un motivo que no pintaba nada en un chat de gentes diversas con el único lazo de unión del
perfeccionamiento del idioma inglés.
Pero
héteme aquí que uno de los miembros no aceptó mis excusas, ni la
involuntariedad del hecho, y mostró una sarta de comentarios sarcásticos y ofensivos en su más vulgar español, hecho que
me obligó a dirigirme al resto del grupo:
Dear classmates,
A few days ago,
I posted by mistake a video in our English class chat; its contents didn’t insult
anybody, it was just a feeling of sympathy for a few persons in trouble.
In any case, as soon I received the first feedback, I
realized the post error and I apologized to all for my involuntary mistake.
Nevertheless and in spite of my immediate apologies, a
member of that chat questioned my honesty using improper terms; e.g. “sectario”,
“tendencioso”, “poco respetuoso”, “ordinariez” or an acid comment enclosed in
brackets “(y no por error)”.
Since I am a firm believer that every person deserves
the benefit of doubt, I regret the incident, as well as I appreciate the understanding
of the rest of the class about my “finger check”.
I wish you all a great New Year.
Julio.
Pocos
días después, el referido miembro del grupo de inglés escribió en el chat algunos párrafos inconexos haciendo
gala de sus virtudes personales y negando cierta voluntariedad en sus ofensas hacia mí.
Asimismo
se autoplanteó la posibilidad de abandonar el chat y la clase de inglés. Solo cumplió su primera amenaza.
Cuando
comencé a leer su primer comentario, pensé:“¡vaya,
dónde has ido a meter la pata! Pozuelo de Alarcón es un municipio conservador,
y seguro que el ofendido pertenecerá a VOX o algún grupo ultranacionalista
español”
Pero,
no. Para mi sorpresa el individuo en cuestión es un “historiador” colaborador de la
Fundación “Pablo Iglesias” del Partido Socialista Español. ¡Toma ya!
Hubo
un tiempo en el que creíamos en la superioridad moral de la izquierda sobre la
derecha. Puede que aquello fuera cierto entonces, pero dejó de serlo.

Sirva
de ejemplo este titular de Diario.es (13/1/2018)
en el que el PSOE viene a culpar al ingenuo Iceta de haber perdido 100.000
votos en Cataluña por insinuar la posibilidad del indulto para los presos
políticos de Catalunya.
Por
unos pocos votos más, los socialistas se unirán al PP para aprobar la cadena
perpetua y lo harían a favor de la pena de muerte si Europa no lo impidiera.
JGM