El País 11 Diciembre 2015
Los cristianos que Nerón nunca mató
Una nueva
investigación confirma que el emperador romano no ordenó persecuciones de
cristianos tras el incendio de Roma
El
artículo de El País que da título a la cabecera confirma que Nerón nunca
persiguió a los cristianos, y lo fundamenta en un análisis publicado en el Journal of Roman Studies de la
Universidad de Cambridge, en el que Brent D. Shaw, catedrático de Humanidades
en la Universidad de Princeton demuestra exhaustivamente que los apóstoles
Pedro y Pablo no fueron ajusticiados por sus creencias y que el martirologio
cristiano es un mito. Apenas
hay información sobre Pedro, y en cuanto
a Pablo, fue al parecer ejecutado en Roma, reo de subversión a instancias de los judíos, no de los
romanos. Parece que se prodigaron estos hechos y que fueron las denuncias de
los judíos las que propiciaron el prendimiento de algunos cristianos por las
autoridades romanas. En el fondo se trataba de deshacerse de unos competidores
peligrosos en su negocio también basado en la fe.
Desmonta,
así, este profesor de Princeton, por
anacrónicas, las teorías de Tácito sobre el martirologio cristiano y sostiene
que a los cristianos no se les conocía como grupo organizado en tiempos de
Nerón, que los romanos no distinguían entre
judíos y cristianos. Ya fuera Voltaire quien en la segunda mitad del siglo XVIII, expresara sus
dudas sobre las persecuciones romanas a los cristianos. Según este autor, para
los romanos todos fueron considerados judíos hasta finales del siglo I, hecho que
Suetonio alargaba hasta finales del siglo II; y ni el Senado ni los emperadores
se inmiscuyeron en sus creencias. Los romanos eran muy tolerantes con los
dioses, no profesaban todos los cultos ajenos, pero si los permitían de acuerdo
con el gran principio del senado y el pueblo romano "Deorum offensae diis”, de que solo a los dioses corresponde vengar
las ofensas hechas a los dioses. Todo lo contrario de la dictadura monoteísta de
las tres religiones abrahámicas: recordemos el episodio bíblico del Becerro de
Oro (Lev.32:20), donde un Jahvé enojado por la adoración a una estatua, exclama
iracundo“¡ningún dios delante de mí!, y pide a Moisés que en venganza “mate
cada uno a su hermano, a su amigo, a su deudo”, así hasta exterminar a unos
tres mil del pueblo judío.
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Decía César
Borgia, aquel arzobispo
de Valencia que ya a los diecinueve años era capitán general del ejército del
Vaticano y llegó a cardenal con casi veinte años de edad, que “Detrás de cada
fortuna hay un crimen”. No le faltaba
experiencia a esa joven promesa.
¿Cuántos
crímenes, cuantos fraudes, cuántas estafas, cuanta iniquidad hicieron posible el
auge, la supervivencia del Imperio de la Iglesia Católica hasta nuestros días?
Nació
la Iglesia Imperial con el fraude la de “Donación de Constantino” mediante la
falsificación de un documento supuestamente otorgado alrededor del año 300 por
Constantino el Grande, por el que reconocía como soberano al papa Silvestre I,
al que donaba la ciudad de Roma, las provincias italianas y el resto del
Imperio romano de Occidente.
Fueron escasos
los humanistas que durante seis siglos dudaran de la autenticidad de la
“Donación de Constantino”. Fue preciso esperar hasta el año 1440, para que el
filósofo y filólogo italiano Lorenzo Valla demostrara de forma indubitable que
la tal “Donación” era un engaño. Se sirvió para ello del análisis lingüístico
del texto, que mostraba giros idiomáticos y términos que no existían en la
supuesta época de su creación. A partir de ahí fueron numerosos los latinistas
que corroboraron el fraude del Documento apócrifo, situando su redacción
alrededor del año 750, cuando el papa Esteban II negociaba territorios con los
francos. Fue al inicio y progresión del siglo IX, cuando los papas oficializaron
el “documento” y pidieron su ejecución
para convertirse en emperadores universales del cristianismo. Esta superchería
sirvió al papado para gobernar los territorios en Italia conocidos como los Estados Pontificios.

Veinte siglos de Historia bien
aprovechados por una Institución que ha sabido salir indemne de múltiples
vicisitudes. Una asociación con un exacerbado afán de lucro, que solo pide a
sus seguidores Fe a cambio de su trabajo y sus bienes.
Una institución que sustituyó la razón
grecorromana por un conjunto de mitos y leyendas, exigiendo a sus seguidores
solo esa fe en sus embustes y patrañas, ofreciéndoles a cambio una vida eterna.
Mientras que en el teatro de Roma se cantaba “
Post mortem nihil, ipsaque
mors nihil”, (Nada hay después de la muerte, la muerte
misma no es nada. Séneca, Troade) , esta gran banda de falsarios inventó no ya una meliflua
vida eterna, sino algo más pernicioso, una muerte eterna cargada de sufrimiento
para los que no se sometieran a sus dictados. Fue a lo largo de esos veinte
siglos cuando inventaron cielos contemplativos, purgatorios penosos (¡Qué gran
negocio! diría Martin Lutero) y horribles tormentos eternos pergeñados en el
ocio cenobial y detallados minuciosamente a los cándidos ciudadanos por los
servidores de esa secta judía.
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infoLibre 16/12/2015
Fernández Díaz: “A veces le
pregunto a Dios por qué me ha colocado aquí”
- El
ministro del Interior habla sobre su fe, la existencia de los milagros y
las acciones del demonio en un documental católico
- El
dirigente del PP va a misa diariamente, es cercano al Opus Dei y suele
contar que la conversión le llegó en 1991, en Las Vegas
¿Puede caberle a alguien
duda alguna sobre quién puso a este botarate en ese cargo? Desde luego no
fue el dios de los nombramientos bíblicos. Creemos que este cantamañanas podría habérselo
preguntado a su amigo Rato, en aquella célebre reunión fraternal en un despacho
que pagamos todos los españoles.

Sí, Señor Ministro converso.
Podía haber utilizado Ud. ese reencuentro memorable para preguntarle al
presunto multidelincuente quién le había puesto a Ud. ahí, en lugar de hablar
de las terribles amenazas que se ciernen sobre ese genio de la prestidigitación
con monedas, o de las habilidades canoras de ese pájaro.
¿Cantar o callar? Esa era la
cuestión.
¿Puede una supuesta nación
gobernada por tipos como estos considerarse un Estado moderno? La respuesta el 20-D.
JGM
[i] Para un
estudio más completo vid: Ramón Cotarelo “La desnacionalización de España: De
la nación posible al Estado fallido. Ed. Tirant lo Blanc, 2015.